Bandera de la Ciudad de Buenos Aires

Kiosco de La Floresta y Locomotora La Porteña

  Escudo de Floresta

Floresta: nombre dado por Ordenanza N° 26.607 B.M. 14.288

RECONSTRUYENDO LA IDENTIDAD

Lanzamos el proyecto "Mi Barrio"

Con la intención de reconstruir la historia simple y cotidiana, de sostener y preservar aquellos pequeños relatos atesorados por los vecinos de ayer, hoy y siempre, es que surge esta pequeña enciclopedia de historias orales, este proyecto que hemos llamado "Mi Barrio de Floresta". La importancia de la idea, la potencia de este sencillísimo acto, reside en que todos los habitantes del lugar podemos trabajar juntos para reconstruir la trama de la historia común que nos sustenta, de la identidad barrial que nos une y singulariza del resto de los porteños. Recuperar la historia oral es revalorizar la memoria colectiva.


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49.- Leonardo Oscar Tidona - Parte III
leotidona@gmail.com

Dolores y Rafaela

Quiero recordar también a otros amigos/amigas del barrio: ellos son, Jorge Frontori, Tito y Quique Scaglia, Meier Grimberg y su hermana, Hugo Caligari (también fuimos compañeros en 1er. o 2do grado), Margarita Fernández, Olga, Pilar y Amanda.

La comisaría 40, de la calle Portela, era la de nuestra jurisdicción. Cuando jugábamos a la pelota en la calle y aparecía el patrullero (autito), todos nos tomábamos el gran "raje". Para el 25 de mayo, la seccional organizaba unas lindas fiestas, con chocolateada durante el día y, a la noche en la calle, proyectaban cine, también, había números vivos y fuegos artificiales.

Siempre, un vigilante hacía ronda por las cuadras del barrio y, durante la noche, un sereno en bicicleta recorría las calles, controlando, además, si las puertas de calle estaban bien cerradas y a las personas que circulaban por ahí.

La basura se sacaba en tachos (siempre los mismos), los cuales eran vaciados por los recolectores, dentro de una chata tirada por caballos. Luego vinieron los camiones.

El lechero hacía el reparto con un carro tirado por un caballo, el cual, se anticipaba a su dueño, yendo solo, a la puerta del próximo cliente. La leche venía en tachos especiales y, se fraccionaba la cantidad que el cliente requería. Eso si, había que hervirla pronto para que no se cortara. Al tiempo, empezó a venderse pasteurizada y en botellas de un litro, pero siempre a domicilio.

El consumo de luz se le pagaba a un cobrador, que iba, a cada domicilio, a repartir las facturas.

Estaba el oficio del tachero que, reparaban los baldes, fuentones y cacerolas, colocándoles remaches donde se hacían los agujeros en el metal.

Los colchoneros, arreglaban los colchones de lana que, con el uso se iban compactando y se volvían muy incómodos para dormir. Con una máquina cardadora se repasaba toda la lana y así el colchón volvía a quedar bien mullido.

El botellero, compraba diarios, revistas, hierro, bronce y botellas, pesaban todo con una balanza romana. Los vendedores, siempre sospechaban que, la balanza estuviera truchada, para dar un peso menor.

Para la alegría de los chicos pasaban por el barrio,  vendedores de helados,  de pirulines (un caramelo largo de forma cónica, con un palito para sostenerlo), el barquillero con sus barquillos (unos cilindros de pasta como los cucuruchos de los helados), que eran transportados en una caja, con una especie de ruleta en la parte superior, que si uno acertaba, se llevaba uno o dos más de premio. También, pasaban por el barrio, el manicero y el vendedor de pochoclos, de manzanas con un baño de caramelo y de una especie de algodón de azúcar.

Algo enternecedor, era la Cotorrita de la Suerte, de un cajoncito lleno de papelitos rosas y celestes, con predicciones del futuro. El ave elegía uno con el pico y se lo entregaba al hombre o a la mujer.

Cada tanto aparecía el vendedor de pavos, las aves ( unas 20 o 30) recorrían las calles, sueltas y agrupadas, alrededor del pavero y este las guiaba con una vara larga.

En la calle Rivadavia, estaba la casa de copraventa de muebles Baralia, con el tiempo se fueron agregando otras más.

Gabino Ezeiza, el más grande payador, de todos los tiempos, del Río de la Plata, vivió en la calle Azul 92.

Otro famoso fue el periodista Roberto Maidana que vivía en Rafaela. Al actor Semillita, lo conocí, jugando al fútbol, en el Parque Avellaneda.

Un personaje era Chuenga, que vendía unos caramelos masticables, que el mismo fabricaba (luego aparecieron los sugus). Ningún evento era importante, si el no estaba presente con sus golosinas.

El vecindario, estaba integrado por familias de trabajo y el trato entre ellos era amigable y afectuoso (no faltaban los chismes, algunas broncas y malentendidos). La mayoría de los muchachos y chicas, estudiaron y/o trabajaron y luego formaron su hogar.

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29 de Agosto
Día del Barrio de
 Floresta

39.474 hab.
 2.4 km2
(
2.320.158,49 m2)
16447,5 hab/km2

21.395 Mujeres
18.079 Hombres
(Datos julio 2001)

FLORESTA
nombre dado por Ordenanza N° 26.607 B.M. 14.288

LIMITES
Av. Directorio,
 Portela, Cuenca, Av. Gaona Joaquín V. González, Juan Agustín García, Segurola, Mariano Acosta.

PERÍMETRO
7.523,45 m


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