Bandera de la Ciudad de Buenos Aires

Kiosco de La Floresta y Locomotora La Porteña

  Escudo de Floresta

Floresta: nombre dado por Ordenanza N° 26.607 B.M. 14.288

LOS ENTRETELONES DE AQUEL PRIMER VIAJE

Anécdotas de La Porteña

25/08/2007 - A medida que se acerca el 29 de agosto, la figura de nuestra primera locomotora comienza a tornarse cada vez más emblemática y atractiva. Algunos mitos rondaron su nombre, y hasta algunas historias (casi desconocidas) comienzan a ser valoradas por los vecinos que ven en este ingenio mecánico uno de los hitos fundacionales sobre los que se estructuró nuestra identidad barrial. La Porteña "vive" en nuestra estación Floresta, en el corazón del escudo que identifica a nuestro barrio y en el imaginario de todos los porteños que, más allá del barrio en el que habiten, conocen la existencia de este símbolo de la pujanza y el progreso.

Queremos reproducir en esta pequeña nota una magnífica síntesis informativa que encontramos en el sitio de los Ferroaficionados Argentinos. Comencemos por destruir un pequeño gran mito: La Porteña no estuvo sirviendo en la Guerra de Crimea. La construcción de La Porteña se encargó a Inglaterra.

Este mito que durante años hizo atractiva la historia de nuestra primer locomotora, hoy se sabe que no fue verdad. Esta locomotora fue fabricada por la empresa E.B.Wilson & Co, arribando a nuestro país, junto a su gemela La Argentina, el 25 de Diciembre de 1856. La Porteña fue encendida por primera vez el 27 de Enero de 1857.

Su primitivos conductores fueron traidos también de Inglaterra y sus nombres fueron Juan y Tomas Allen.

Estaba previsto que el viaje inaugural se efectuara el 1º de Enero de 1857, pero debido a las copiosas lluvias no fue posible cumplir con el cronograma preestablecido. Al parecer, el destino no quiso que junto con el año nuevo festejáramos el aniversario del barrio.

Anécdotas:

 Se cuenta que el tramo que servía de prueba a La Porteña era el que iba de la Estación Parque hasta la calle Montevideo. En las cercanías vivía un personaje, dueño de fuertes caballos de tiro, el cual le hizo saber a los hermanos Allen, que quería jugar con ellos una apuesta: disputarían una cinchada entre el caballo del buen vecino y la novísima locomotora. Al darse la señal se comenzó el forcejeo. Grande fue la sorpresa de los presentes al ver retroceder a la mismísima Porteña arrastrada por el caballo. Cuando estaban por llegar a la raya de sentencia, la locomotora pegó un resople y avanzó con velocidad, quedando el caballo sentado, tirando al jinete y cortando el lazo entre ambos. Los Allen estaban dispuestos a jugarles una broma a los curiosos presentes haciendo que la locomotora fuera, por un momento, marcha atrás.


La Porteña posando en Liniers junto a Técnicos e Ingenieros - Año 1922

 El 7 de abril, en otra prueba, descarriló, pero la velocidad era baja y no hubo que lamentar víctimas. En junio se hizo otra prueba y en agosto se realizó un viaje de ensayo, con un tren de un vagón de encomienda y otro de pasajeros conducidos por La Porteña, que llevaba a algunos miembros de la Sociedad. La ida no presentó inconvenientes, pero en la vuelta la euforia llevó a pedir más velocidad al maquinista, el inglés John Allan, lo que provocó un descarrilamiento a la altura de la estación Almagro rompiendo varios metros de vía. Algunos pasajeros sufrieron heridas leves. Uno de los testigos lo comentó así: "El viaje se hizo despacio y el tren llegó sin novedad alguna a Floresta. Dispuesto este para el regreso y satisfechos los señores de la comisión del primer ensayo, ordenaron al señor Allan volver con más celeridad hasta que, a la mitad del trayecto y estando el tren sobre un terraplén, zafó la locomotora, corrió por alguna distancia sobre los durmientes, rompiendo unos 60 o 70 metros. El choque fue muy violento; las cabezas de los señores Van Praet y Gowland se encontraron, saliendo el último con una herida en la cara en sangre. El señor Moreno fue lanzado de cabeza contra el cuerpo del señor Llavallol y el señor Miró, que fumaba, se encontró con el cigarro en la nuca, entre la camisa y la carne que le quemaba".

 La trocha del ferrocarril (distancia que separa los rieles) era de 1,676 m (5 pies 6 pulgadas) que correspondía con la utilizada por los ferrocarriles coloniales ingleses. Para seguridad de los peatones el tren avanzaba por entre dos altas rejas.

 El camino de Fierro tenía su estación cabecera en la Plaza del Parque, sitio donde hoy se encuentra el teatro Colon, allí estuvo hasta 1880, la misma ocupaba un terreno de 7650 metros cuadrados, con el frente hacia la calle Libertad, donde se encontraban las oficinas, el Salón de Pasajero y la Plataforma que tenia una extensión de 4 metros de ancho por 50 metros de largo. Sobre la calle Cerrito se hallaban los talleres, para obtener el agua para las locomotoras, se construyo un aljibe indispensable de unos 500 metros cúbicos de capacidad en el que se volcaba el agua que traían del río carros aguateros. La estación Floresta era su terminal y la misma constaba de un galpón de madera con cabriada de hierro. Frente a la estación se había levantado una construcción de madera y ripio, que hacia las veces de café y restaurante y a la que se llamaba La Floresta.

 El tren partía desde la Estación Parque (ubicada frente a la plaza Lavalle, por aquel entonces Plaza del Parque, llamada así pues desde 1822 se encontraba frente a la misma el edificio del parque de Artillaría), cruzaba la actual Plaza Lavalle en dos curvas y contracurvas, tomaba por la actual calle Lavalle, hasta el Boulevard Callao, desde allí por el pasaje Los Hornos de Bayo (luego De los Jesuitas, más tarde Rauch, hoy calle Enrique Santos Discépolo), llegaba al terraplén de la calle Corrientes, continuaba hasta Centro América (hoy Pueyrredón), girando a la izquierda seguía hasta Piedad (hoy Bartolomé Mitre) entrando a la estación Once de Septiembre y desde allí en forma paralela al camino Real (hoy Rivadavia) hasta Floresta, eran los primeros 10 kilómetros de recorrido.

 Don Alfonso Corazzi fue el primer maquinista de La Porteña, Era un italiano nacido en Liboria; había trabajado ocho años como fogonero y uno como maquinista de la Compañía Strada Ferrata Leopoldina, que se encontraba en Toscana, Italia. En 1856, renunció y se embarcó como mecánico en un barco que vino a la Argentina para realizar la exploración del río Bermejo. Más tarde el Ferro-carril Oeste lo contrató, ingresando como primer maquinista.

 El 27 de agosto se realizó una nueva y exitosa prueba. Por fin, el 29 de agosto de 1857 (sábado soleado) se realizó la ceremonia de inauguración presidida por el gobernador de Buenos Aires, Valentín Alsina. Lo acompañaron en viaje inaugural, entre otros, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento, Dalmacio Vélez Sárfield, Estanislao del Campo, miembros de la Sociedad Caminos de Hierro e invitados especiales como el cacique José María Yanquetruz, con uniforme militar. Por la mañana se celebró una misa y el  obispo Abeiros bendijo a las locomotoras La Porteña y La Argentina. La Porteña y sus vagones, conducida por Alfonso Corazzi, quien también actuaba como fogonero, partió de la engalanada estación Del Parque saludada por una multitud, y llegó al pueblo de San José de Flores, donde una banda tocó la Marcha a Lavalle. Finalmente llegó a la estación terminal, La Floresta, donde la muchedumbre le dio la bienvenida y la empresa brindó un servicio de refrescos a los pasajeros en el Café Restaurant del lugar.

 El 30 de agosto de 1857 comenzó a ofrecer al público un servicio regular de dos frecuencias diarias en ambos sentidos. Aparentemente se habilitó luego un nuevo servicio nocturno. El viaje en primera clase costaba $ 10 y en segunda o carruaje descubierto $ 5. Se sabe que desde el primer viaje al 31 de diciembre de 1857 transportó 56.190 pasajeros y 2.257 toneladas de carga. En Buenos Aires la población de entonces era de unos 170.000 habitantes. Durante 1858 transportó 185.566 pasajeros y 6.747 toneladas de carga.

 Ya en 1873 se consideraba la conveniencia de levantar las vías desde la terminal Plaza del Parque hasta la estación Once de Septiembre debido a que la gran urbanización surgida en ese trayecto hacía peligroso el paso del tren. Un decreto de la municipalidad de abril de 1878 decidía el traslado de la terminal a la Once de Septiembre, pero la empresa fue demorando el pedido, a pesar de existir también el reclamo de los vecinos, hasta que el 1º de enero de 1883 hizo caso al pedido.

 En junio de 1884 se instalaron en el edificio de la estación Del Parque las oficinas del Estado Mayor General del Ejército. El 13 de septiembre de 1886 el Concejo Deliberante autorizó al Intendente para demoler el edificio y construir allí el nuevo Teatro Colón, obra que se comenzó en abril de 1890, y es el edificio que se mantiene hasta el día de hoy. A su vez, en ese mismo año, se construyó el edificio que suplantó a la construcción de madera de la estación Once de Septiembre

Carlos Davis

Fuente: Ferroaficionados Argentinos
Texto de Juan Carlos Gonzalez
http://www.geocities.com/matrodante/portena.htm
Wikipedia - http://es.wikipedia.org/wiki/La_Porte%C3%B1a

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29 de Agosto
Día del Barrio de
 Floresta

39.474 hab.
 2.4 km2
(
2.320.158,49 m2)
16447,5 hab/km2

21.395 Mujeres
18.079 Hombres
(Datos julio 2001)

FLORESTA
nombre dado por Ordenanza N° 26.607 B.M. 14.288

LIMITES
Av. Directorio,
 Portela, Cuenca, Av. Gaona Joaquín V. González, Juan Agustín García, Segurola, Mariano Acosta.

PERÍMETRO
7.523,45 m


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